LA CREADORA DEL MOVIMIENTO DE INCONSCIENTE FEMENINO

Psicóloga especializada en autosabotaje en dueñas de negocios

Me suelen decir que soy dulce, que desprendo mucha profundidad y sensibilidad.

Hace poco, después de acompañar a una mujer a liberarse del techo invisible que estaba frenando su negocio, me dijo algo que se me quedó grabado. 

“Es como que nos llevas a la habitación oscura y te quedas allí con calma, esperando a que encontremos lo que necesitamos para crecer. Tu manera de acompañar es tan amorosa que nos hace sentir arropadas. Eres audaz”.

Y me conmovió. 

Audaz describe a alguien que se lanza a hacer cosas difíciles, arriesgadas o poco comunes sin dejarse frenar por el miedo. 

Me sentí reconocida. 

No soy una psicóloga convencional. Tampoco soy la típica mentora de negocios que te encorseta en tu estrategia mágica. Soy la compañera de viaje de mujeres que están listas para disfrutar de su inmensidad con calma y confianza, aunque antes sus voces internas las llenaran de dudas y de exigencias autoimpuestas que parecían muros imposibles de atravesar. 

Explorar los miedos internos y el autosabotaje en le negocio femenino

LA HISTORIA DETRÁS DE MI VOZ

Nací en Chile, pero me crié en España, donde acabé en un colegio rodeada de niñas y niños con valores muy distintos a los míos, que me repetían con mucha insistencia, que yo venía de otro país. 

Siempre fui “la rara” y “la empollona”. Y para tapar esa parte de mí a la que le dolía no pertenecer, me mimeticé en silencio en la última fila de la clase, desde la que nunca, jamás, me atrevía a levantar la mano para hablar. 

Seguí cargando esas corazas hasta la universidad. Siempre con miedo a hablar en clase. Siempre con miedo a dar mi punto de vista fuera de mi círculo más cercano. 

Hasta que llegó un momento en el que sentí, con mucha claridad, que esa parte de mí que anhela ocupar su espacio en le mundo ya estaba harta. 

Porque si ni siquiera me atrevo a decir lo que quiero en público…

¿Cómo voy a poder liderar el cambio que quiero ver en e mundo?

Gracias a hacerme amiga de mis saboteadoras internas y expandir la capacidad de mi sistema nervioso, he llegado a habitar una gran lección:

Cuando menos te pides ser otra, más sólida es tu expansión. 

Integrar esta lección me ha permitido sentirme más poderosa, auténtica y coherente cada vez que muestro esas partes de mí que traen otra mirada, a veces incómoda, a veces insólita, siempre curiosa, y que antes escondía. 

Eso es lo que ha hecho posible crear Inconsciente femenino: un movimiento que no deja de crecer y que viene a recordarnos que, entre todas y todos, podemos crear un mundo más amable. 

CÓMO SE CONSTRUYÓ MI MIRADA

Estudié psicología con un foco muy claro: entender porqué la violencia en el mundo, especialmente hacia la mujer. Empecé mi vida laboral en el ámbito socia. Pero para ejercer, pronto me di cuenta de que para mi a la psicología le faltaba algo y no sabía el qué. 

Dejé mi vida en Berlín y me fui a viajar por el mundo con el foco de conocer la realidad de las mujeres en otras partes del mundo. Irán, la India y Kenya fueron los lugares que más me abrieron los ojos y me ayudaron a comprender que lo olvidábamos en occidente era incluir al cuerpo en el proceso terapéutico. 

Esa búsqueda me llevó a formarme a mi vuelta en diferentes disciplinas corporales y terapéuticas: trauma, terapia sistémica familiar con foco en el trabajo con partes internas, danzaterapia, breathwork y tantra. 

Mientras, la vida me fue llevando a acompañar a emprendedoras. Y ahí descubrí la incoherencia que existía entre lo que muchas proyectaban hacia afuera y lo que realmente ocurría en su negocio y en su mundo interno.

Entendí que mi papel es estar al lado de las mujeres que están transformando el mundo con su mensaje, y asegurarme de que puedan seguir haciéndolo sin volverse su mayor freno ni romperse por dentro. 

EL MANIFIESTO DE INCONSCIENTE FEMENINO